jueves, 7 de abril de 2011


Mi mano se pasea por tu espalda con ese caminar sonñoliento de noches sin dormir levantándose a la hora de siempre. Incluso mis ojos se cierran aún cuando tu no me besas, como diciendo que echan de menos tu boca. Así, con tantas tardes sin verte el calor pesa y el frío duele...y la distancia, la distancia sólo son madrugadas llorándote mientras te sueño tan lejos que no puedo ni rememorarte.
Esta tarde mi minifalda se levanto hacia el cielo cuando te ví intentando provocar tu sonrísa, pero está visto que más que sonrísas te he despertado las malas ideas, o al menos eso pareció cuando me agarraste de la cintura y me dijiste te amo con esa mirada de lobo hambriento.
A veces te echo de menos y otras veces te echo de más, siempre inconforme, como una niña sin sus chucherías preferidas, buscando siempre algo por lo que protestar...aunque créeme que nada tan justo como chillar cuando ya no me acuerdo de tu sonrisa, esa que es imposible de olvidar.
Y mis pestañas haciéndote carantoñas por el Skype, a ver si así te decides y me vienes a morder un poco, que una ya echa de menos que se la coman a besos.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

ya sabes que yo yambien te admiro en secreto jjaja

Atentamente: un seguidor anonimo con ganas de ti.

Laura Pérez Gilabert dijo...

Y qué seguidor?

Carne de paranoia dijo...

definitivamente , la distancia es una mierda :s