miércoles, 27 de septiembre de 2017


Pues yo haría contigo lo que el otoño hace con los caducifolios. Y que se joda Neruda. Nunca fuimos tan poetas pero sí un poco más guarros.

domingo, 28 de mayo de 2017

No se puede vivir siempre en guerra


Lo bonito del combate es la intensidad, el éxtasis, la adrenalina,...pero no se puede estar luchando contra tantos frentes. Solo somos dos soldados que quieren volver a casa. Tanto pelear me está matando. No se puede vivir siempre en guerra.

domingo, 14 de mayo de 2017

Puedes escribir una historia increíble contándolo todo y hacer que la gente quiera eso que tú has creado; o puedes escribir una frase y hacer que la gente sienta que le estás leyendo el alma. 
Porque los sentimientos más profundos se explican con dos palabras.
 Cualquiera que la viera la llamaría inestable; pero joder, qué guapa estaba haciendo equilibrios en las alturas.
Tenía arrugas abrazándole la boca porque reír le gustaba mucho y una sola linea perdida en la frente que estaba en trámites de cambiar de domicilio porque no le gustaba el barrio.

viernes, 18 de noviembre de 2016

No voy a renunciar a decir lo que quiero decir simplemente porque igual la intensidad os da miedo. Tampoco voy a esperar sentada a que me saquen a bailar porque igual el que me saca a bailar no es el que me gusta. Si me gusta alguien me acerco a presentarme, y perdona si no estás acostumbrado a que digan las cosas claras pero es que a mi dar muchas vueltas me marea. Si me invitas a tu casa antes que a café estás muy equivocado conmigo. Y si me preguntas te voy a decir la verdad, que quiero casarme y tener hijos, pero no te rayes chaval, que nos estamos conociendo y no quiero todo ahora ni se si lo quiero contigo. Si te dedico mi tiempo es porque me interesas porque mi tiempo es realmente valioso y no lo pierdo con cualquiera, . Si nos enfadamos a los cinco minutos a mi ya me habrá pasado, así que puedes pensar que soy bipolar o puedes dar las gracias porque no te voy a torturar una semana por un comentario desafortunado. Me gusta hablar, podemos hablar de fútbol, de coches o de lo que quieras, pero hablemos.
No te preocupes por la intensidad de las cosas, preocúpate si un día ya no las hago como si me fuera la sonrisa en ellas.
Hola cariño, te estoy pensando fuerte pero se que estás ocupado. Quería contarte que hoy tomé algo con mi amigo César e intentando explicarle por qué tenía que ser feliz me he puesto feliz yo. Una de las razones eres tú y esos ojos que nunca tienen reproches que hacerme aunque a veces los merezca.
Quería decirte que aunque yo ya era feliz antes de que llegases tú le has dado volumen a esa felicidad y mis amigos ingenieros están diseñando una curva que pueda parecerse a mi sonrisa desde que tú me la dibujas. Le hemos puesto corazón, ganas y manos a esto y qué bonito nos está quedando, aunque ahora te eche de menos fuerte y no pueda ponerle manos a todos los mimos que te tengo reservados.
Me parece increíble que ya sepas leerme tan bien, tú que disfrutas tanto de la lectura pero lees tan poco, y que conozcas cada gesto como si llevaras toda la vida intentando entenderme. Las matemáticas no eran más fáciles pero seguro que tampoco eran tan divertidas como yo cuando te pongo pucheros para que hagas café por las mañanas.
Estoy segura que nadie te ha pedido el número tantas veces como yo desde que estamos juntos, porque nadie es tan bobo como para pedir mil veces algo que ya tiene sólo por ver tu sonrisa de festivo.
Espero que sepas que voy a seguir dándote gracias por todas esas cosas por las que hay que darlas pero nunca se dan, y voy a hacerlo para que sepas que sigues siendo un sobresaliente en un mundo de aprobados raspados.
Y ahora sigue con tus amigos pasándotelo bien porque lo mereces que yo te voy a seguir pensando un rato.

domingo, 17 de enero de 2016


Todos los poemas hablan de ella y cuando la conozcas entenderás por qué casi todos los huracanes tienen nombre de mujer. Pareciera una quimera atravesando cualquier bar, arrasando corazones cuando pintan bastos, copa en mano y espada en la mirada. Esa mirada inocente que nos calienta cuando viene el invierno.
Dédalo contruyó el laberinto de Creta pensando en su pelo por las mañanas, y quizás por eso a veces es un poco Ícaro y vuela demasiado cerca del sol.
Dicen que tiene un corazón de hielo, y yo estoy de acuerdo, no sabéis cómo quema y cómo se derrite en las manos correctas.
Joder, que nadie baila como ella su canción favorita, que cree en el amor porque se lo han hecho, que no es el pájaro en mano porque es el ciento volando conmigo. Que ella en otoño siempre ha sido primavera, que confunde estaciones y las retrasa sólo para mi.
Siempre sabe que decirme aunque muchas veces eso implique que no sean buenas palabras; pero a todos nos gustan sus palabrotas porque nos imaginamos lavarle la boca con jabón.
Musa y artista, hizo correr ríos de tinta mucho antes de que yo llegase. Ahora ríe y yo me corro, siempre en su piel, siempre con ella.
No la has visto apartar gente bailando, y es que a las chicas independientes y felices no les hace falta mucho más para hacerse un sitio en cualquier lugar que ellas elijan.
Nadie se enfada con ella tanto como lo hace ella misma, y nadie le aplaude tan fuerte como ella cuando gana la guerra y se convierte en ganadora de la sonrisa de todos.
Complicidad y ganas, todo lo es ella, todo lo abarca, todo lo llena, todo lo crea. Ha dejado más corazón en peleas que muchas personas que conozco en demostrar amor, y quién le lleva la contraria cuando sabes que cada grito será beso, orgasmo y final feliz.
Y si, ha luchado más por mi que yo mismo, ha peleado más batallas por mis sonrisas que por las suyas. Y por si eso fuera poco, por si ser así no mereciera ya todos los poemas del mundo, la he visto llorar a corazón descubierto con cada injusticia que no iba con ella. Y nadie, nadie, puede negarle el derecho a que todos los poemas hablen de ella.

miércoles, 2 de diciembre de 2015

No sabes cómo duele escuchar que las tardes lluviosas de verano siempre te acordabas de mi, que cogías el teléfono y no llamabas. Cómo jode saber que te preguntabas qué hacía o si yo también estaba pensando en ti. Duele porque yo esperé todas esas tardes que cogieras el teléfono y llamaras, porque desee oírte decir que me echabas de menos, porque yo también me pregunte qué hacías, si pensabas en mi o si estabas olvidándome.
Pero no llamaste y por eso nunca te dije que yo también te estaba pensando, que yo también le daba vueltas al dedo alrededor del símbolo de llamada. Pero lo cierto es que yo tampoco llamé, así de estúpido es el miedo y el orgullo.
Duele saber que buscaste mis besos en otras bocas y que yo lloré por ti en otras camas en donde tampoco te encontré. Duele pensar que estuvimos buscándonos en sitios en donde sabíamos que no íbamos a encontrarnos, y que ninguno de los dos tuvo los cojones de presentarse en donde si que estábamos.
Pero la vida siempre nos lleva a los sitios donde se nos necesita y por eso llevo toda la tarde besándote esa nariz que a mi tanto me gusta. Sólo quiero que sepas que si te vuelves a ir pienso coger el teléfono e ir a cualquier sitio donde vuelvas a perderte buscándome. Ten muy claro que no vas a encontrar una boca que te bese la nariz como la mía.

jueves, 17 de septiembre de 2015

Yo estaba buscando pero fue él el que me encontró. Y nos miramos, y la magia no surgió en un instante como dicen en los cuentos; la magia sólo fue cuando le ganó todo el espacio al miedo a sufrir.
Y sucedió, sucedió como suceden todas esas cosas que queremos que vayan despacio, es decir, a lo bestia. Nos creamos de la nada en tan poco tiempo que a veces escucho a mi madre decir que hacer las cosas a prisa es hacerlas mal; pero nos siento bien, como si en nuestra infinita imperfección, fuéramos increíblemente perfectos.
Y me enamoré de él, me enamoré de cada una de las cosas que me sacaban de quicio, de cada cosa que no me gustaba, de cada parte suya que no entendía.
Acabó, aunque nunca hemos tenido un punto final, aunque nunca dejamos de cogernos de la mano fuerte, aunque nunca cumplimos la promesa de irnos, pero acabó. Porque es lo que dicen todos, aunque yo no sepa sentirlo así, aunque yo no sea capaz de creerlo y aunque él siga cogiendo mi mano de la misma manera de antes.
Ayer miré en sus ojos marrones, eses que me quitan más el sueño que el café y me dan más fuerzas que nada de lo que yo hubiera probado antes, y yo vi amor, y lo llamé amor, y le llamé mi amor. Y él sonrió como siempre, y yo lo hice como nunca.
No podéis entenderlo si nunca habéis perdido durante cuatro meses a la misma persona, si no habéis perdido la esperanza, la dignidad y las ganas, para luego encontrarlas en las mismas manos.
De un polvo nacimos y un día en polvo nos convertiremos, pero mi último polvo quiero que sea contigo. Y a eso lo llamo amor, y a ti te llamo mi amor.