miércoles, 14 de julio de 2010



Envidia. Rencor. Odio. Impotencia. Soledad. Tristeza. Inferioridad. Miedo.

Hace algunos años posiblemente te diría que no conozco lo que significan esas palabras, que mi vida es perfecta y maravillosa, y todo esto con una sonrisa perfecta en la cara.
La verdad es que solía ir por la vida vestida de rosa, subida en un pedestal imaginario y mirando a la gente por encima del hombro; sí, he sido una pija insoportable y una macarra insufrible.
A veces lloraba, pero nunca dejaba que nadie me ayudara, yo me caía y yo me levantaba; y a base de caídas me hice bastante fuerte. Decía no saber lo que era la envidia, y es cierto, estaba tan ocupada pensando en mí que no me dignaba a mirar el mundo que había a mi alrededor, y si había algo mejor que lo mío, yo no lo veía.
Decía no guardar rencor y no odiar a nadie, porque ya sabes, la gente guay siempre tiene una sonrisa que ofrecer a la persona más insufrible del mundo; las amigas cerca y las enemigas aún más.
Impotencia? Yo siempre decía tener todo lo que quería, todo lo que deseaba...en cualquier momento, aunque a veces me costara conseguirlo, si me encaprichaba luchaba por eso. Lo malo es que cuando lo tenía me cansaba y lo dejaba a un lado.
No sabía lo que era la soledad, porque siempre estaba rodeada de gente, pero luego descubrí que a veces, aunque estés rodeada de mil personas si no hay ninguna que valga la pena, en realidad es como estar solo.
Iba por el mundo riendo, demasiado a prisa, demasiado entusiasmada, demasiado...demasiado mentira, como si alguien pudiera estar feliz las 24 horas del día 365 días al año.
Miedo? A que tendría que tenerle miedo...o eso pensaba antes; el mundo es un lugar lleno de cosas espantosas que nada tiene que ver con Jack el destripador o la niña de the ring.

Sí, así era yo, demasiado superficial, caprichosa, cabezota y demasiado de plástico.


No sé que ha cambiado, porque es difícil convivir conmigo misma las 24 horas del día y darme cuenta de cuando he dado un cambio significativo. Pero bueno, después de un tiempo, después de un poco de espacio he logrado ver muchas diferencias entre la persona que era y la que soy, diferencias de las que realmente estoy orgullosa.
Sí, es cierto...aún sigo oyendo a gente sorprenderse cuando habla conmigo: "Vaya,no eres como yo creía" es lo que más oigo.
Sí, es cierto, no soy como nadie cree, más que nada porque siquiera yo me conozco del todo, por ahora, claro.


Y sí, conozco todas y cada una de las palabras de arriba, porque gracias a ellas he aprendido mucho, sobretodo a valorar lo que se tiene y a dar todo lo que uno puede dar, sin importar si recibes lo mismo a cambio.
No, no soy quien era. He pasado por muchas cosas estos años, cosas que han hecho que madure, quizás incluso demasiado rápido; cosas que pese a haber sido duras no cambiaría por nada, porque me siento feliz de estar aquí, y creo firmemente que uno es quien es por las cosas que ha vivido.
Quizás todo se trate de que he probado un poco de mi propia medicina, y es que cuando le haces daño a alguien no piensas en sus sentimientos, pero no sé, hay que pensar en ellos.
Antes, hace poco en realidad, creía que para aprender sólo tenías que caer en un mismo error unas cuantas veces; hoy sé que para aprender uno sólo debe estar atento a dónde va pisando y lo que hace y lo que dice. No es que intente auto-censurarme todo el tiempo, si no que más bien pienso más en los demás, pienso más en que es lo correcto, pienso más en que me agradaría a mi recibir de otra persona.

Además, estar enamorada me ha enseñado mucho; cosas que a veces aprendí haciendo daño a otra persona y de las que no me siento nada orgullosa, pero que sin duda he aprendido y no pienso volver a repetir. Y otras que aprendí riéndome, pasando buenos ratos y abriendo un poco mi corazón; momentos a los que jamás renunciaría por nada del mundo y por los que suelo dar gracias, porque me han hecho muy feliz.

La amistad se ha vuelto en poco tiempo algo serio, algo que yo quiero cuidar y proteger. La amistad es algo que se consigue pocas veces y que menos aún se conserva, por simples diferencias o porque esa persona ya ha cumplido su cometido en tu vida. A veces cometí ese error, no querer dejar a escapar a alguien, retenerlo a mi lado porque yo no estaba preparada sabiendo que no me podía dar más. Últimamente pienso mucho en eso, en dejar volar alto a las personas que quieres, pero también pienso en cuidarlas, escucharlas, saber entenderlas y hacerlas sonreír.

La familia, esa de la que hace unos años renegaba un poco, se ha convertido en una buena roca firme a la que agarrarme cuando me hundo en mis penas. Algo firme y precioso que me quiere, me cuida y con la que puedo también reírme y pasármelo bien. (os quiero!)

Además, a veces he pasado por eso de "tocado y hundido" y estar abajo me ha hecho aprender muchas cosas, como por ejemplo, que no está tan mal. Y a veces ando por el mundo de escaqueo, intentando ser invisible durante un rato. Todavía sigo manteniendo que no odio a nadie, pero esta vez bajo un lema diferente "las amigas cerca y las enemigas lo más lejos posible, y si puede ser que se mida en millas", y no, no guardo rencor a nadie, porque sé que todos nos equivocamos y merecemos que nos perdonen y nos den otra oportunidad.
Sí, sigo sintiendo impotencia o inferioridad sobre algunas situaciones de la vida que a veces me sobrepasan y hacen que tenga que tirarme a llorar en el suelo como una niña de parvulario, pero después de llorar intento hacer algo para solucionar eso que me hace estar triste, porque sigo siendo persistente con las cosas que quiero.
Y sí, a veces estoy triste, a veces lo paso mal, a veces lloro o me dan venadas y grito. A veces me enfado y pataleo como una niña pequeña y mi vida no es perfecta; yo no soy perfecta. Y sabéis que? Me da exactamente igual, porque no necesito serlo. Sólo necesito intentar ser mejor día a día.


Gracias a todas esas personas que leen mi blog día a día o de vez en cuando, porque me siento muy feliz y me dan fuerzas para seguir escribiendo, y sobretodo porque me hace mucha ilusión recibir mensajes diciéndome que les gusta lo que escribo.
Y gracias, gracias y mil gracias a los que estáis ahí aguantándome, todos los días, con mis penurias, mis días malos y mi cabezonería.


Os quiero!

P.D. Me apetece también compartir con todo el mundo, que creo que me estoy enamorando, pero bueno, no me quiero precipitar. Un besito.

2 comentarios:

Teresa.* dijo...

buena entrada, y nada, suerte si te enamoras! :D

MoonsDream dijo...

Es una buena evaluación, de esas que todo el mundo debe hacer sobre sí mismo alguna vez.
Sinceramente, todo lo que hacemos, pensamos y sentimos en la vida nos marca de algún modo. Todo nos hace evolucionar, madurar y adquirir experiencia.
Y todo merece la pena.
Te sigo y te leo! :D
Un besito ♥