jueves, 4 de octubre de 2012

Dos meses enfrentándome a una pantalla en blanco, dos meses de derrotas sin reservas ni bandera blanca. Sé que tengo que escribir toda esta mierda para que salga lo bueno, aunque tenga que sacar las palabras una a una con un desatascador verbal.
Ha ocurrido tanto este año que sólo puedo sentirme feliz, porque yo quería un cambio y desde luego no soy la misma, aunque eso tampoco me haga mejor.
No soy muy fan de escribir finales porque me dan pena aunque sean felices, así que digamos que esto que hoy empieza es sólo uno más de nuestros principios. Olivia se ha quedado a ver el fin de algo por primera vez en su vida y dice que no duele tanto si sabes entender que sólo somos humanos, así que ha dicho que no entiende porque la gente llora. Nadie ha sabido que responderle, ha reído y se ha vuelto a despertar el mundo con sus carcajadas.

¿Sabías que he podido enamorarme dos veces sin quedar mutilada? Yo también pensé que me iban a romper el alma pero he crecido tanto como persona que aunque rompa algo estoy dispuesta a perdonárselo todo. Y además estoy feliz porque las letras fluyen, aunque no hablen de nada, y espero que nadie lo entienda, porque dos meses viviendo sin letras para una yonki de llorar palabras no es nada agradable.

Igual tengo que explicar el por qué de tanta ausencia muy brevemente, así que diré que tenía unos ojos rasgados de niño pequeño, una mente más cuadriculada que el mantel de mi abuela y un lío en la cabeza nada propio de su edad, y por eso lo amaba. Igual si lo cuento todo tampoco os parece mucho, pero me hacía tartas que decían te quiero y me ganaba peluches en las ferias, y con eso ya si que llega.

Y que no sé que más decir de mi vida, que está empezando a tener volumen de nuevo y que me he cansado de no vivirla. 

1 comentario:

SimPLeMenTe Yioo..! dijo...

No puedo estar más identificada, cariño.